Sin glaseado, con limón y ajo
Después del tramo tapado, rociá las planchas con jugo de limón, ajo picado y perejil, y dorá 20 minutos a 200 °C sin salsa.
Plato principal · Casera
El costillar de cerdo al horno sale tierno con una receta de dos tiempos: primero, dos horas envuelto y a temperatura moderada, para que el colágeno se funda; después, destapado y pintado con un glaseado de tomate, miel y mostaza hasta que se pegue brillante sobre la carne.
Con 2,5 kilos de planchas de costilla comen 6 personas. Cómo distinguir el pechito de la costilla de lomo y cómo elegir buenas planchas está en la guía del costillar de cerdo; acá está el paso a paso para el horno.
Unos 400 g de costillar con hueso por persona. Para 12 porciones vas a necesitar dos asaderas o hornear en tandas.
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Poné las planchas con el hueso hacia arriba. Con la punta de un cuchillo levantá la telita blanca en una esquina, agarrala con un papel de cocina y tirá de ella en una sola tira. Si se corta, repetí desde otro borde.
Mezclá la sal, el pimentón, el azúcar, el ajo en polvo, el comino y la pimienta. Frotá la mezcla por los dos lados de cada plancha. Si tenés tiempo, dejalas así tapadas en la heladera entre una hora y toda la noche.
Encendé el horno a 160 °C. Apoyá las planchas en una asadera con la carne hacia arriba, echá el agua con el vinagre en el fondo y cubrí todo con papel aluminio, bien sellado por los bordes para que no escape el vapor.
Llevá la asadera al horno y dejala sin abrir. En este tramo largo la grasa se derrite y la carne se ablanda en el vapor del fondo.
Mientras tanto, calentá en una ollita la salsa de tomate, la miel, la mostaza, el vinagre y el pimentón. Dejala hervir suave unos minutos, revolviendo, hasta que espese y cubra el dorso de una cuchara.
Destapá con cuidado. El costillar está listo para el glaseado cuando la carne se retrajo y asoma la punta de los huesos, y al levantar una plancha por el centro con una pinza se dobla y se agrieta arriba. Si todavía está rígido, tapá y seguí 20 minutos más.
Subí el horno a 200 °C. Descartá casi todo el líquido de la asadera, pintá la carne con la mitad del glaseado y horneá destapado. Pintá con el resto a mitad de tiempo y vigilá los bordes: el azúcar pasa de brillante a quemado rápido.
Dejá descansar el costillar unos minutos para que el glaseado se asiente. Cortalo entre hueso y hueso con un cuchillo grande y servilo caliente, con servilletas a mano.
El costillar tiene mucho tejido que une la carne al hueso. A 160 °C y en un ambiente húmedo ese tejido se va transformando sin que la superficie se reseque. Si se hornea destapado y fuerte desde el principio, se dora por fuera y queda firme junto al hueso.
El golpe final a 200 °C es para el color y para que el glaseado se pegue. Es un tramo corto a propósito: el trabajo pesado ya lo hizo el vapor.
Después del tramo tapado, rociá las planchas con jugo de limón, ajo picado y perejil, y dorá 20 minutos a 200 °C sin salsa.
Reemplazá la mitad de la miel del glaseado por jugo de naranja agria y sumá la ralladura. Queda más ácido y menos pegajoso.
Hacé el tramo tapado en el horno y terminá las planchas pintadas sobre brasa suave, unos diez minutos por lado.
Guardalo en la heladera, tapado, hasta tres días. Para calentarlo, envolvelo en aluminio con una cucharada de agua y dejalo 15 minutos a 180 °C; destapalo al final si querés recuperar el brillo del glaseado.
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Unas dos horas tapado a 160 °C y otros 20 a 25 minutos destapado a 200 °C para glasear. Planchas muy carnosas pueden necesitar media hora más en el primer tramo.
Cuando la carne se retrae y deja ver la punta del hueso, y al levantar la plancha por el medio se dobla y se abre en la superficie.
No hace falta. El horno tapado cumple la misma función y el sabor queda en la carne, no en el agua de la olla.
Sí, con una asadera con tapa o una fuente cubierta con otra asadera dada vuelta. Lo importante es que el vapor no se escape.
En esta receta, un glaseado casero de salsa de tomate, miel, mostaza y vinagre. También queda muy bien solo con ajo, limón y perejil.
Como estimación de la redacción, unos 2,5 kilos con hueso si es la carne principal, y bastante menos si hay otros platos fuertes.
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