Jugo de mburucuyá con naranja
Reemplazá la mitad del agua por jugo de naranja recién exprimido. Queda menos ácido y casi no pide azúcar.
Merienda · Casera
Un jugo natural hecho en casa es fruta exprimida o licuada con agua fría, sin polvos ni concentrados. Con lo que da la fruta de acá, naranja casi todo el año, mburucuyá, piña y frutilla cuando están en temporada, se arman jarras distintas para el desayuno, el almuerzo o la siesta de verano.
Estas cuatro combinaciones están pensadas para cuatro vasos de unos 250 ml cada una. Cambiá la cantidad de porciones y las frutas se recalculan. El azúcar es siempre opcional: con fruta madura, muchas veces no hace falta.
Cada combinación rinde unos cuatro vasos de 250 ml. Es una estimación: el jugo que da cada fruta cambia con el tamaño y la estación.
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Guardá la fruta en la heladera desde la noche anterior: así no hace falta llenar el jugo de hielo y el sabor no se diluye. Antes de cortarla, lavá bien las cáscaras, sobre todo las de naranja y limón que vas a exprimir con la mano.
Exprimí las naranjas y reservá el jugo. Licuá la zanahoria con el agua fría hasta que quede casi líquida, colala apretando con una cuchara y mezclá ese líquido con el jugo de naranja. Revolvé y serví enseguida.
Cortá los mburucuyás por la mitad y con una cuchara sacá la pulpa con las semillas. Poné la pulpa en la licuadora con la mitad del agua y pulsá dos o tres veces, solo unos segundos: tiene que soltarse el jugo sin que se rompan las semillas, que dan gusto amargo.
Pasá por un colador fino, apretando con cuchara para extraer todo el jugo. Sumá el resto del agua fría, probá y endulzá solo si hace falta; el mburucuyá es ácido y cada fruta trae una acidez distinta.
Cortá la piña pelada en trozos y licuala con el agua fría y las hojas de menta hasta que no queden fibras grandes. Agregá el jugo de limón si la piña está muy dulce. Si preferís un jugo más liviano, colalo; si no, servilo tal cual, con más cuerpo.
Licuá las frutillas con el jugo de naranja y el agua fría hasta tener un jugo rosado y parejo. No hace falta colarlo: las semillitas de la frutilla son tan chicas que casi no se notan.
Pasá cada jugo a una jarra, agregá hielo si querés y serví enseguida. Los jugos recién hechos pierden aroma y color con las horas, y el de naranja se vuelve amargo si queda mucho tiempo en la jarra.
La naranja se consigue casi todo el año y es la base más segura para cualquier jugo. El mburucuyá y la piña abundan con el calor, y la frutilla aparece en los meses frescos, cuando está más barata y sabrosa. Preguntá en la verdulería o en el mercado qué está en su mejor momento y armá la jarra a partir de eso.
La fruta muy madura, con manchitas o un poco blanda, no sirve para la frutera pero es perfecta para jugo: tiene más azúcar natural y más aroma. Es una buena forma de no tirar lo que se pasó.
En el almuerzo del domingo una jarra de jugo de mburucuyá o de piña bien fría acompaña un asado o una sopa paraguaya sin competir con la comida. Para la merienda de los chicos, el de frutilla con naranja suele ser el que desaparece primero.
Si recibís gente, prepará dos jarras de sabores distintos y un balde con hielo aparte, así cada uno se sirve a gusto y el jugo no se diluye.
Reemplazá la mitad del agua por jugo de naranja recién exprimido. Queda menos ácido y casi no pide azúcar.
En lugar de menta, usá unas hojas de cedrón Paraguay. Da un perfume a limón muy fresco que combina con la piña.
Exprimí cuatro limones, licuá con un litro de agua fría y un puñado de hojas de menta, colá y endulzá a gusto. Es la jarra más rápida de todas.
Lo ideal es tomarlos recién hechos. Si sobra, guardá el jugo en una botella de vidrio llena hasta arriba y bien tapada en la heladera, y consumilo en el mismo día. Sacudí antes de servir, porque la pulpa se va al fondo.
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Licuá la pulpa solo con pulsos cortos, para que las semillas no se rompan, y colá enseguida. El amargor viene casi siempre de las semillas trituradas.
Depende del tamaño y la jugosidad, pero como estimación, dos o tres naranjas medianas dan un vaso de unos 250 ml.
Conviene hacerlos al momento. Si hace falta adelantar, guardá la fruta cortada o la pulpa en la heladera y licuá justo antes de servir.
No es obligatorio. Sin colar tiene más cuerpo; colado queda más liviano y fino. Elegí según cómo te guste.
Con azúcar, miel o nada. Probá primero sin endulzar: la fruta madura suele alcanzar. Si agregás, hacelo de a poco.
En general los más dulces y de color llamativo, como frutilla con naranja o piña. El mburucuyá, por su acidez, a veces necesita un poco más de dulzor para ellos.
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