A caballo
En lugar de jamón y queso, coroná cada milanesa con un huevo frito de yema blanda. No lleva horno: se arma en el plato.
Plato principal · Casera
La milanesa napolitana es una milanesa ya frita u horneada que se cubre con salsa de tomate, una feta de jamón y mozzarella, y vuelve al horno hasta que el queso se derrite y empieza a dorarse. Con papas fritas o puré al lado, es uno de los platos más pedidos de la cocina casera y de cualquier bodegón.
El desafío es que la salsa no ablande el rebozado. Para eso la milanesa tiene que estar bien crocante antes de cubrirla, la salsa debe ser espesa y el paso por el horno, corto y fuerte. Esta receta explica cada detalle para seis porciones.
Una milanesa grande por persona. Si son medianas y hay guarnición abundante, calculá una y media.
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Rehogá la cebolla en el aceite hasta que esté transparente. Agregá el tomate triturado, el orégano, la pizca de azúcar y sal, y cociná destapado a fuego bajo hasta que reduzca y quede espesa, casi como un puré. Una salsa aguada es la que empapa el pan rallado.
Batí los huevos en un plato hondo con el ajo, el perejil y la sal. Pasá las fetas de carne por esa mezcla y dejalas reposar tapadas en la heladera un rato: así la carne toma sabor y el rebozado se adhiere mejor.
Sacá cada feta del huevo dejando escurrir el exceso, apoyala sobre el pan rallado y presioná con la palma de los dos lados. Para una capa más gruesa y crocante, podés repetir huevo y pan una segunda vez.
Calentá el aceite en una sartén amplia a fuego medio-alto. Freí las milanesas de a una o dos, unos tres minutos por lado, hasta que estén doradas. Escurrilas sobre papel absorbente, paradas o sobre una rejilla, para que no se humedezcan abajo.
Precalentá el horno a 220 °C, o usá el grill si tu horno lo tiene. Acomodá las milanesas en una asadera sin encimarlas, sobre una rejilla si es posible para que el aire circule por debajo.
Sobre cada milanesa poné dos o tres cucharadas de salsa, extendida sin llegar al borde, luego una feta de jamón, las rodajas de tomate si las usás y la mozzarella. Dejar un borde libre mantiene crocante el contorno.
Llevá al horno bien caliente solo hasta que el queso se derrita y tome manchas doradas. Si se deja más, el rebozado absorbe la humedad de la salsa.
Espolvoreá orégano y serví recién salidas, con papas fritas, puré o papas al horno. La napolitana no espera: a los diez minutos ya pierde parte de su crocante.
A pesar del nombre, no es una receta de Nápoles. Un relato muy repetido en Buenos Aires cuenta que nació en un restaurante llamado Nápoli, donde a una milanesa quemada se la habría cubierto con salsa, jamón y queso para salvarla. No hay documentos que lo confirmen, pero la historia explica el nombre y hoy la napolitana es un plato de toda la región.
Con milanesas de pechuga el método es el mismo, pero la carne tiene que estar cocida por completo antes de cubrirla. Freílas un minuto más por lado a fuego algo más bajo, o cortá una para comprobar que el centro ya no esté rosado. Después cubrí y gratiná como las de carne vacuna.
En lugar de jamón y queso, coroná cada milanesa con un huevo frito de yema blanda. No lleva horno: se arma en el plato.
Reemplazá parte de la mozzarella por queso Paraguay en fetas finas. Se dora menos y tiene un gusto más intenso y salado, así que no hace falta salar la salsa.
Sin salsa ni jamón: cubrí con cebolla en pluma rehogada y abundante mozzarella, y gratiná igual.
Lo ideal es comerla recién hecha. Si sobra, guardala tapada en la heladera hasta dos días y recalentala en el horno fuerte o en una sartén tapada a fuego bajo; en microondas el rebozado queda blando. Las milanesas crudas empanadas se congelan muy bien separadas con papel.
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Una milanesa frita u horneada cubierta con salsa de tomate, jamón cocido y mozzarella, gratinada al horno. Algunas recetas suman rodajas de tomate fresco y orégano.
Con la milanesa bien crocante, salsa espesa y poca cantidad, y un gratinado corto en horno muy caliente. Servila apenas sale.
Entre 5 y 8 minutos a 220 °C, o menos con grill, solo hasta que el queso se derrita y se dore en partes.
Nalga, peceto, bola de lomo o cuadrada, en fetas de medio centímetro. Son cortes magros y tiernos que se cocinan rápido.
Se cuenta que por un restaurante de Buenos Aires llamado Nápoli. Es un relato popular sin confirmación, pero el nombre no tiene relación con una receta italiana.
Sí. Cociná las milanesas empanadas y rociadas con aceite hasta que estén doradas, cubrilas y volvé a la freidora dos o tres minutos para derretir el queso.
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