A la parrilla
Con brasas medias, cociná unos 6 minutos por lado sobre la rejilla bien caliente y aceitada. Sumá una pizca de comino a la marinada para acompañar el sabor ahumado.
Plato principal · Casera
La pechuga de pollo tiene mala fama porque suele salir seca y sin gusto. No es culpa del corte: es muy magra, se cocina en pocos minutos y castiga cualquier exceso de fuego. Con tres cambios simples, un espesor parejo, una salmuera corta y un reposo antes de cortar, sale jugosa cada vez.
Esta receta es la base para una cena rápida entre semana. Se hace a la plancha o en una sartén de fondo grueso, sin horno, y más abajo hay ideas para convertirla en distintos platos livianos durante la semana.
Una pechuga mediana, de unos 200 g sin hueso, por persona.
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La pechuga es gruesa de un lado y fina del otro, por eso una punta se seca mientras la otra sigue cruda. Apoyala entre dos hojas de film y golpeá la parte gruesa con el fondo de una olla hasta que toda quede de unos 2 cm. Otra opción es abrirla al medio como un libro.
Disolvé la sal en el litro de agua fría y sumergí las pechugas. Dejalas en la heladera media hora. La sal entra en la carne y la ayuda a retener sus jugos durante la cocción; es el paso que más cambia el resultado.
Sacá las pechugas del agua y secalas muy bien con papel de cocina: si están mojadas, no se doran. Frotalas con el aceite, el ajo, el orégano, el pimentón, la ralladura de limón y pimienta. No hace falta más sal.
Calentá una plancha de hierro o una sartén de fondo grueso a fuego medio fuerte, hasta que una gota de agua chisporrotee y se evapore enseguida. Una sartén tibia hace que el pollo se cocine en su jugo en lugar de dorarse.
Apoyá las pechugas sin amontonarlas y no las muevas. Dejalas hasta que se despeguen solas y tengan una costra dorada.
Dales vuelta una vez, bajá el fuego a medio y cociná el otro lado. Si querés, en el último minuto sumá la manteca y bañalas con la cuchara. Están listas cuando el centro está blanco y los jugos salen claros; con termómetro, unos 74 °C en la parte más gruesa.
Pasalas a una tabla y esperá cinco minutos antes de cortar, para que los jugos se redistribuyan. Cortalas en diagonal, rociá con el jugo de limón y terminá con perejil.
Si estás buscando una cena saludable y sin vueltas, esta pechuga es un buen punto de partida porque se prepara en una sola sartén y combina con casi cualquier verdura. Estas son algunas ideas para armar platos distintos durante la semana, sin repetir siempre lo mismo.
Pechuga en tiras sobre una ensalada de hojas verdes, tomate, zanahoria rallada y choclo, con un aliño de limón y aceite. Pechuga cortada con zapallo y batata asados al horno, que se cocinan mientras preparás el pollo. Pechuga con arroz y verduras salteadas en la misma sartén, como un salteado rápido. Pechuga en tiras dentro de un wrap con verduras frescas y salsa de yogur.
Cocinar el doble de pechugas un día y guardarlas cortadas en la heladera ahorra trabajo: alcanzan para dos o tres cenas distintas combinándolas con lo que haya en la heladera.
Con brasas medias, cociná unos 6 minutos por lado sobre la rejilla bien caliente y aceitada. Sumá una pizca de comino a la marinada para acompañar el sabor ahumado.
Después de sacar las pechugas, dorá una cebolla en pluma en la misma sartén, desglasá con el jugo de un limón y medio vaso de caldo, y volcá esa salsa por encima.
Abrí la pechuga como un libro, rellenala con queso Paraguay y espinaca salteada, cerrala con palillos y cocinala tapada a fuego medio unos minutos más por lado.
La pechuga cocida se guarda en la heladera, en un recipiente cerrado, hasta tres días. Para recalentarla sin secarla, cortala en tiras y calentala tapada en la sartén con una cucharada de agua o caldo. También se come fría, en ensaladas o sándwiches.
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Emparejá el espesor, hacé una salmuera de media hora, cociná a fuego medio fuerte sin pasarte de tiempo y dejala reposar cinco minutos antes de cortar.
Con un espesor de unos 2 cm, alrededor de 5 minutos del primer lado y 5 o 6 del segundo. Las pechugas más gruesas necesitan más tiempo y fuego más bajo.
El centro tiene que estar blanco, sin partes rosadas, y los jugos salir claros al pincharla. Con termómetro, unos 74 °C en la parte más gruesa.
Ensaladas frescas, verduras asadas al horno, arroz, puré de zapallo o mandioca hervida. Para una cena liviana, conviene elegir verduras y una porción moderada de guarnición.
Es mejor descongelarla en la heladera la noche anterior. Congelada se cocina despareja: se seca por fuera antes de estar lista por dentro.
Ajo, limón, orégano, pimentón y pimienta son la base de esta receta. También combinan el comino, el romero y la mostaza.
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