Pan al ajo con queso
Después de untar, cubrí con mozzarella o queso Paraguay desmenuzado y gratiná. Queda más contundente y funciona como entrada propia.
Acompañamiento · Casera
El pan al ajo es la entrada más sencilla del asado: pan cortado en rodajas, untado con una manteca de ajo y perejil y tostado hasta que los bordes crujan y el centro quede tierno y perfumado. Mientras la carne termina en la parrilla, una bandeja de pan al ajo calma el hambre de los invitados y acompaña la picada sin esfuerzo.
La receta sirve para pan francés, flautitas o pan casero del día anterior. Se hace en el horno de la cocina o directamente sobre la parrilla, envuelto en papel aluminio. Las cantidades son para seis personas como acompañamiento; si armás una mesa grande, elegí doce y todo se recalcula.
Unas cuatro rodajas por persona como entrada de asado. Si es el único pan de la mesa, calculá un poco más.
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En un bol, pisá la manteca blanda con un tenedor hasta que esté cremosa. Sumá el ajo, el perejil, la sal si hace falta y el aceite. Mezclá hasta que el verde quede repartido. Si tenés tiempo, dejala reposar: el ajo perfuma toda la manteca.
Cortá cada pan en rodajas de dos dedos de ancho, en diagonal para que tengan más superficie. Si querés presentarlo entero, hacé los cortes sin llegar a la base, así las rodajas quedan unidas como un acordeón.
Untá ambas caras de cada rodaja con la manteca de ajo, o metela entre los cortes si dejaste el pan entero. No hace falta cubrir los bordes de la corteza: con el calor la manteca se derrite y se reparte sola.
Poné las rodajas en una asadera, sin encimarlas, y llevá al horno a 200 °C hasta que los bordes estén dorados y el centro todavía blando. Si usás queso, agregalo en los últimos minutos para que se funda sin quemarse.
Para el asado, envolvé el pan entero con cortes en papel aluminio y ponelo en una zona de brasas medias, dándolo vuelta una vez. Al final abrí el papel y dejalo unos minutos más para que la corteza se seque y cruja.
Llevalo a la mesa en una panera o sobre una tabla apenas sale. El pan al ajo frío pierde gracia: si se enfría, dale dos minutos más de horno o parrilla antes de servir.
En un asado paraguayo el orden suele ser chorizo, pan y mandioca primero, y la carne después. El pan al ajo entra en ese primer momento: sale de la parrilla junto con los chorizos y se come con los dedos, de parado, al lado del fuego. Por eso conviene hacerlo en pedazos manejables y no demasiado cargados de manteca.
Si el asado es para muchas personas, una asadera de pan al ajo en el horno de la casa libera espacio en la parrilla y deja al asador concentrado en la carne.
El pan francés es el más práctico porque cada unidad rinde cuatro o cinco rodajas y tiene corteza firme. La flauta larga queda muy vistosa cortada en acordeón. El pan casero de miga cerrada también funciona, en rebanadas más finas. El pan lactal de molde, en cambio, se ablanda demasiado y no da ese contraste crocante.
Después de untar, cubrí con mozzarella o queso Paraguay desmenuzado y gratiná. Queda más contundente y funciona como entrada propia.
Reemplazá la mitad del perejil por cebollita de hoja picada fina. Da un sabor más suave y fresco.
Si no querés manteca, mezclá el ajo y el perejil con aceite de oliva y pincelá las rodajas. Sale más crocante y liviano.
La manteca de ajo dura una semana en la heladera, bien tapada, y se puede congelar en rollito envuelto en film. El pan ya horneado conviene comerlo en el momento; si sobra, se recalienta en horno, no en microondas.
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Mezclá manteca blanda con ajo rallado y perejil, untá rodajas de pan francés y horneá a 200 °C unos diez minutos, hasta que los bordes estén dorados.
Sí. Envolvé el pan con la manteca en papel aluminio y ponelo sobre brasas medias unos quince minutos, dándolo vuelta una vez. Al final abrilo para que se tueste.
Como entrada de asado, una estimación práctica es un pan francés por persona, o sea unas cuatro rodajas. Si hay mucha picada, alcanza con menos.
Se puede, una cucharadita por cada 150 g de manteca, pero el sabor es más plano. El ajo fresco rallado da el perfume característico.
Sí, podés dejar los panes untados y tapados en la heladera unas horas. Sacalos un rato antes para que la manteca se ablande y horneá en el momento.
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