Pan de papa en molde
Poné toda la masa en un molde de pan enmantecado después del primer levado. Horneá unos 35 minutos a 180 °C.
Panificado · Casera
El pan de papa lleva puré de papa dentro de la masa, y ese detalle cambia todo: la miga queda húmeda, esponjosa y un poco elástica, y los panes siguen blandos dos o tres días después de horneados. Es una forma muy práctica de aprovechar las papas que sobraron del almuerzo o de sumar un ingrediente barato que rinde.
Esta receta rinde doce bollitos medianos, buenos para sándwiches, hamburguesas o para acompañar una sopa. La masa es blanda y pegajosa al principio, pero se trabaja mejor de lo que parece y no pide técnica especial.
Cada bollito pesa unos 80 g crudo. También podés hornear la masa entera en un molde de pan de unos 26 cm.
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Pelá las papas, cortalas en cubos y hervilas en agua sin sal hasta que se deshagan al pincharlas. Escurrilas y guardá un vaso del agua de cocción: tiene almidón y ayuda a que el pan quede tierno.
Pisá las papas calientes con un pisapapas o un tenedor hasta que no quede ningún grumo. Sumá la manteca para que se derrita con el calor y dejá entibiar. Pesá 250 g de puré; si sobra, guardalo para otra comida.
En un bol grande mezclá la harina, la levadura seca, el azúcar y la sal. Agregá el puré tibio con la manteca, el huevo y casi toda el agua de cocción. Mezclá con cuchara hasta que se forme una masa húmeda; sumá el resto del agua solo si queda harina seca en el fondo.
Volcá sobre la mesada apenas enharinada y amasá hasta que la masa esté lisa y suave como un almohadón. Va a seguir un poco pegajosa por el puré; resistí la tentación de agregar mucha harina, porque eso le quita justamente la ternura.
Poné la masa en un bol aceitado, tapala y dejala en un lugar tibio. La masa con papa suele levar más rápido que un pan común, así que mirala a partir de los 45 minutos.
Dividí la masa en doce porciones iguales. Formá bolitas girando cada una bajo la palma ahuecada contra la mesada, hasta que la superficie quede tensa. Acomodalas en una asadera con papel manteca, dejando espacio entre ellas, o juntas si querés panes que se separan con la mano.
Tapalas con un repasador y dejalas crecer hasta que casi dupliquen su tamaño. Encendé el horno a 190 °C. Pintá con el huevo batido y esparcí sésamo o un velo de harina por encima.
Horneá en la parte media del horno hasta que estén dorados parejos y, al darlos vuelta, la base suene hueca. Dejalos enfriar sobre rejilla tapados con un repasador si los querés con corteza blanda.
El almidón de la papa retiene agua dentro de la miga y retrasa el endurecimiento del pan. Por eso el pan de papa se mantiene blando más tiempo que un pan de harina sola y resiste bien en la lonchera o en la vianda del día siguiente.
Esa misma humedad hace que la masa se sienta pegajosa. Es normal; con las manos apenas enharinadas o un poco aceitadas se forma sin problema.
Abiertos al medio y tostados en plancha, son un buen pan para hamburguesas caseras. Rellenos con jamón y queso Paraguay sirven como merienda escolar, y en tamaño chico, de 30 g, se convierten en pancitos para una mesa de bocaditos.
Poné toda la masa en un molde de pan enmantecado después del primer levado. Horneá unos 35 minutos a 180 °C.
Reemplazá la papa por la misma cantidad de puré de batata. El pan queda anaranjado y apenas más dulce.
Dividí la masa en 30 bolitas de unos 30 g y horneá entre 12 y 14 minutos. Perfectos para sándwiches chiquitos.
Guardá los bollitos fríos en bolsa cerrada a temperatura ambiente hasta tres días. Se congelan muy bien enteros o abiertos al medio, hasta dos meses; descongelalos a temperatura ambiente o directo en la tostadora.
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Sí, preparado con agua según el paquete y bien frío. El sabor es menos marcado que con papa fresca, pero la miga sale igual de tierna.
La papa harinosa, de pulpa blanca o amarilla que se deshace al hervir. Las papas firmes, más cerosas, dan un puré pegajoso que complica la masa.
Puede faltar levado o sobrar harina. La masa de papa es pegajosa por naturaleza; si le agregás harina hasta que deje de pegarse, el pan sale denso.
Sí, es uno de sus mejores usos. Formá bollitos de 80 g, aplastalos un poco antes del segundo levado y horneá unos 20 minutos.
Bien guardado, dos o tres días blando a temperatura ambiente. Es más que un pan común, justamente por la humedad que aporta el puré.
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