Con miel y mostaza
En los últimos diez minutos pincelá la piel con una mezcla de dos cucharadas de miel y una de mostaza; vigilá porque el azúcar se quema rápido.
Plato principal · Casera
Los muslos de pollo al horno son la manera más simple de lograr pollo con piel crocante y carne jugosa: se secan bien, se frotan con ajo, pimentón y limón, y se hornean con la piel hacia arriba a temperatura alta. No llevan salsa ni verduras en la asadera, justamente para que el calor seco dore la piel en lugar de hervirla.
El muslo es el corte más noble para el horno porque tiene grasa entre las fibras y perdona unos minutos de más. Esta receta calcula dos muslos por persona, porque solos, sin contramuslo, son piezas chicas. Si comprás el cuarto trasero entero, contá uno por persona y sumá unos quince minutos de horno.
Dos muslos por persona. Para 12 usá dos asaderas y rotalas de estante a mitad de cocción.
Te llevamos a casa lo que te falta; te confirmamos el total por WhatsApp.
Más recetas con pollo
El modo cocina mantiene la pantalla encendida y agranda la letra mientras cocinás.
Precalentá el horno a 220 °C con el estante en el tercio superior. Un horno tibio cocina el pollo antes de que la piel dore y la deja gomosa.
Pasá cada muslo por papel de cocina hasta que la piel quede seca al tacto. Si tenés tiempo, dejalos destapados en la heladera una hora antes de condimentar: la piel se seca aún más y cruje mejor.
En un bol mezclá el aceite con el ajo, el pimentón, el orégano, el ají si lo usás, la ralladura de limón, la sal y la pimienta. Tiene que quedar una pasta espesa.
Untá la pasta sobre los muslos, también por debajo de la piel levantándola con los dedos sin arrancarla. Así el sabor llega a la carne y la superficie queda solo con una capa fina de aceite.
Poné los muslos en una asadera con la piel hacia arriba, separados entre sí al menos dos dedos. Si están pegados se cocinan al vapor. Una rejilla sobre la asadera ayuda a que el aire circule por debajo.
Horneá sin tocarlos hasta que la piel esté dorada oscura y crocante. Los muslos están listos cuando el termómetro marca 74 °C junto al hueso, sin tocarlo, o cuando al pincharlos el jugo sale transparente.
Sacalos a una fuente y esperá unos minutos para que los jugos se redistribuyan. Exprimí el jugo del limón por encima justo antes de llevarlos a la mesa, no antes, para que la piel no se ablande.
Con horno a 220 °C, los muslos solos tardan entre 35 y 45 minutos según el tamaño. Los contramuslos con hueso necesitan unos minutos más, y el cuarto trasero entero, alrededor de una hora. Las alitas, en cambio, están en 30 a 35 minutos.
Como cada horno es distinto, el tiempo es una guía y la temperatura interna es la prueba. Un termómetro de cocina es barato y evita tanto el pollo crudo junto al hueso como la carne reseca por las dudas.
Van bien con ensalada de papa, papas al horno, arroz primavera o una ensalada fresca de repollo y zanahoria. Para una mesa paraguaya, sumá mandioca hervida y sopa paraguaya.
En los últimos diez minutos pincelá la piel con una mezcla de dos cucharadas de miel y una de mostaza; vigilá porque el azúcar se quema rápido.
Reemplazá el adobo por salsa barbacoa pincelada en dos veces durante el último cuarto de hora.
Cambiá pimentón y ají por romero picado y tomillo, y terminá con perejil fresco.
Guardalos en la heladera, tapados, hasta tres días. Para recuperar la piel crocante, recalentalos en horno a 200 °C unos diez minutos en lugar del microondas. También sirven fríos, desmenuzados, para ensaladas y sándwiches.
Contanos cómo te salió. No publicamos las respuestas: las usamos para mejorar la receta.
A 220 °C, entre 35 y 45 minutos para muslos solos. A 180 °C tardan cerca de una hora y la piel queda menos crocante. La prueba final es 74 °C junto al hueso.
Recomendamos 220 °C: la piel dora y se vuelve crocante mientras la carne se cocina. A menos temperatura se cocinan igual, pero la piel sale blanda.
No. Horneados con la piel hacia arriba y sin moverlos, la piel se dora pareja. Darlos vuelta la apoya sobre los jugos y la ablanda.
Casi siempre por humedad: piel mojada, muslos amontonados o horno poco caliente. Secalos bien, dejá espacio entre ellos y usá temperatura alta.
Como referencia, dos muslos solos por adulto, o un cuarto trasero entero. Para chicos, uno suele alcanzar si hay acompañamiento.
Sí, pero cubrilos con el adobo y un poco más de aceite y horneá a 200 °C unos 30 minutos para que no se resequen.
Si es para un evento, te ayudamos a consultar catering en Gran Asunción. Contanos la fecha, la zona y cuántos son.