Canelones de verdura
Reemplazá la carne por un atado grande de acelga o espinaca hervida, escurrida y picada, mezclada con ricota, queso rallado y un huevo.
Plato principal · Casera
Los canelones caseros son panqueques finos rellenos, enrollados y horneados bajo dos salsas: una de tomate por debajo y una salsa blanca por encima, con queso rallado para gratinar. Son el plato de domingo de muchas familias paraguayas y también un clásico de cumpleaños y de las cenas de fin de año, porque se arman con anticipación y se hornean justo antes de comer.
Esta receta es para 6 porciones de tres canelones cada una, con relleno de carne molida. Más abajo tenés la versión de canelones de pollo, que usa la misma masa y las mismas salsas. Si los armás para una mesa de doce, elegí 12 porciones y se duplica todo.

Tres canelones por persona como plato principal. En una fuente de unos 25 x 35 cm entran 18 canelones.
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Licuá la harina, los huevos, la leche, la sal y la manteca derretida hasta que no queden grumos. Dejá reposar la mezcla media hora en la heladera: la harina se hidrata y los panqueques salen más finos y elásticos, sin romperse al enrollar.
Mientras reposa la mezcla, rehogá la cebolla y el locote en el aceite a fuego medio hasta que estén blandos. Sumá el ajo y la carne molida, subí el fuego y cociná desgranando con cuchara hasta que pierda el color rosado y se evapore el líquido. Condimentá con sal, pimienta, nuez moscada y orégano.
Retirá del fuego, agregá los huevos duros picados y el queso rallado y mezclá. Dejalo entibiar. Un relleno seco y tibio se enrolla fácil; uno húmedo y caliente rompe los panqueques y moja la fuente.
Calentá una sartén antiadherente de unos 20 cm y pincelala con manteca. Echá un cucharón chico de mezcla, girá la sartén para cubrir el fondo con una capa fina y cociná hasta que los bordes se despeguen. Dalo vuelta unos segundos y apilá. Salen alrededor de 18.
Rehogá la cebolla en el aceite, sumá el puré de tomate, el laurel, el azúcar y medio vaso de agua. Cociná a fuego bajo, tapado a medias, hasta que tome sabor y espese un poco. Salá a gusto.
Derretí la manteca en una olla, agregá la harina y revolvé un minuto sin que tome color. Sumá la leche tibia de a poco, batiendo con batidor de alambre, y cociná a fuego suave hasta que espese y cubra la cuchara. Condimentá con sal y nuez moscada.
Encendé el horno a 180 °C. Poné dos cucharadas de relleno en el borde de cada panqueque, enrollalo y acomodalo en la fuente sobre una capa de salsa de tomate, con el cierre hacia abajo, uno pegado al otro.
Echá el resto de la salsa de tomate por encima, después la salsa blanca, cubriendo bien las puntas, y espolvoreá el queso rallado. Horneá hasta que burbujee en los bordes y la superficie esté dorada.
Sacá la fuente y esperá unos minutos antes de servir, así las salsas se asientan y los canelones salen enteros de la fuente.
Para canelones de pollo, cociná 800 gramos de pechuga en agua con sal, cebolla y laurel durante unos 20 minutos, dejala enfriar y desmenuzala bien fina. Rehogá una cebolla y un locote, sumá el pollo, 100 ml de la salsa blanca, 50 gramos de queso rallado y condimentá con sal, pimienta y nuez moscada.
Lo demás se hace igual: los mismos panqueques, la misma cama de salsa de tomate y la salsa blanca por encima. Hay quien prefiere los canelones de pollo solo con salsa blanca, sin tomate, y gratinados con más queso: también es una opción muy rica y más suave.
Para una cena de fin de año o un cumpleaños grande, armá los canelones en fuentes descartables de aluminio el día anterior y guardalos en la heladera. Así solo queda cubrir con la salsa blanca y hornear por tandas.
Como estimación editorial, calculá tres canelones por adulto si son el plato principal y dos si hay otros platos calientes en la mesa.
Reemplazá la carne por un atado grande de acelga o espinaca hervida, escurrida y picada, mezclada con ricota, queso rallado y un huevo.
Sumá al relleno de carne medio atado de acelga hervida y bien escurrida. Rinde más y queda más húmedo.
Enrollá en cada panqueque una feta de jamón cocido y una de queso en fetas, y horneá con las mismas salsas. Es la versión más rápida.
Los canelones horneados se guardan tapados en la heladera hasta tres días. Para recalentar, cubrí la fuente con papel aluminio y horneá a 170 °C unos 20 minutos. También se congelan bien, armados y sin hornear, hasta dos meses: hornealos directamente congelados, tapados, sumando unos 20 minutos más.
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Con harina, huevos, leche, sal y un poco de manteca licuados. La mezcla descansa media hora y después se cocinan en sartén untada, en capa fina, un minuto por lado.
Carne molida rehogada con cebolla, locote y ajo, huevo duro picado, queso rallado y condimentos como orégano y nuez moscada.
Con pechuga hervida y desmenuzada, cebolla y locote rehogados, un poco de salsa blanca y queso rallado. Se enrollan y hornean igual que los de carne.
A 180 °C durante unos 25 minutos, hasta que la salsa burbujee y el queso se dore. Si los horneás congelados, tapados y bastante más tiempo.
Sí. Las tapas de canelones o la pasta fresca en láminas ahorran casi media hora. Si son secas, hervilas antes según indique el paquete.
Como referencia, tres canelones por adulto cuando son el plato principal. Para 12 personas, calculá unos 36.
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