Lasaña de carne y verdura
Agregá entre las capas un atado de espinaca o acelga hervida, bien escurrida y salteada con ajo. Rinde más y suma color.
Plato principal · Casera
La lasaña de carne es comida de domingo y de cumpleaños: capas de pasta, una salsa de carne espesa cocinada sin apuro, salsa blanca y mozzarella que se dora en el horno. Es más trabajo que otras recetas, pero todo se puede adelantar, y una fuente grande alimenta a toda la familia sin que haya que estar cocinando mientras llegan los invitados.
La receta rinde 6 porciones abundantes en una fuente de unos 22 x 32 centímetros. Para más gente, elegí 12 porciones arriba de los ingredientes y usá dos fuentes. Funciona con láminas secas que no necesitan hervor previo, con láminas secas comunes o con pasta fresca.
Para 2 porciones conviene un molde de budín o una fuente chica; los tiempos de horno bajan unos 10 minutos.
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En una olla ancha, rehogá en el aceite la cebolla, la zanahoria rallada y el locote a fuego medio hasta que estén blandos. Sumá el ajo un minuto. Subí el fuego, agregá la carne molida y cociná desgranándola hasta que esté dorada y sin líquido.
Incorporá el extracto de tomate y revolvé un minuto. Sumá el puré de tomate, el orégano, el laurel, el azúcar, sal, pimienta y medio vaso de agua. Cociná tapado a medias, a fuego bajo, revolviendo de vez en cuando, hasta que la salsa esté espesa y sabrosa.
Derretí la manteca, sumá la harina y cociná un minuto revolviendo. Agregá la leche tibia de a chorros sin dejar de batir y cociná a fuego suave hasta que espese como una crema. Condimentá con sal y nuez moscada. Tiene que quedar untable, ni muy líquida ni en bloque.
Si las láminas son de cocción rápida, usalas directamente. Si son secas comunes, hervilas de a pocas en agua con sal y un chorrito de aceite, un par de minutos menos de lo que indica el paquete, y extendelas sobre un repasador. La pasta fresca no necesita hervor.
Encendé el horno a 180 °C. Cubrí el fondo de la fuente con un cucharón de salsa de carne, así la pasta no se pega. Poné una capa de láminas sin superponerlas demasiado.
Seguí con salsa de carne, un poco de salsa blanca y un puñado de mozzarella; después otra capa de láminas. Repetí hasta completar tres o cuatro pisos. La última capa de pasta va cubierta con el resto de la salsa blanca, la mozzarella restante y el queso rallado.
Cubrí la fuente con papel aluminio, sin que toque el queso, y horneá para que la pasta se cocine con el vapor de las salsas. Después sacá el aluminio y seguí hasta que el queso esté dorado y burbujeante.
Este paso es el que separa una lasaña prolija de una que se desparrama. Esperá veinte minutos antes de cortar: las capas se asientan y las porciones salen enteras.
La lasaña es de los pocos platos que mejoran de un día para otro. Armala completa la víspera, tapala con film y guardala en la heladera. El día del festejo solo hay que hornearla, sumando unos 15 minutos al tiempo con aluminio porque entra fría.
Como estimación editorial, una fuente de 22 x 32 centímetros da 6 porciones grandes o 8 moderadas si hay ensalada y pan. Para 20 invitados, calculá tres fuentes de este tamaño.
Agregá entre las capas un atado de espinaca o acelga hervida, bien escurrida y salteada con ajo. Rinde más y suma color.
Reemplazá la pasta por panqueques finos, como los de los canelones. Queda más liviana y no necesita tiempo extra de cocción.
Usá pollo desmenuzado mezclado con salsa blanca en lugar de la salsa de carne, y conservá la salsa de tomate solo en la base.
Horneada, se guarda hasta tres días en la heladera. Recalentá porciones tapadas en horno a 170 °C o en microondas con un chorrito de agua. Congelada, cruda o cocida, aguanta hasta tres meses; horneala sin descongelar, tapada, alrededor de una hora y media a 180 °C.
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Unos 40 minutos a 180 °C: 25 minutos tapada con papel aluminio y 15 destapada para gratinar. Si la armaste el día anterior y sale de la heladera, sumá unos 15 minutos.
Depende. Las de cocción rápida y la pasta fresca van directo; las secas comunes se hierven unos minutos antes de armar.
Carne molida con algo de grasa, que da una salsa más jugosa. Se puede mezclar vacuna con un poco de cerdo para más sabor.
Entre tres y cuatro capas de pasta, alternando salsa de carne, salsa blanca y mozzarella, y terminando con salsa blanca y queso.
Por salsa de carne poco reducida, láminas hervidas de más o por cortarla recién salida del horno. El reposo de veinte minutos es clave.
Sí. Armala completa, tapala y guardala en la heladera. Al día siguiente horneala con unos minutos más de lo normal.
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