Albóndigas al horno
Poné las bolitas en una asadera aceitada y horneá a 200 °C unos 15 minutos, hasta dorar. Después pasalas a la salsa y seguí igual. Es más limpio y usa menos aceite.
Plato principal · Casera
Las albóndigas en salsa son bolitas de carne molida, pan remojado en leche, huevo y ajo que se doran y después terminan de cocinarse dentro de una salsa de tomate con cebolla y locote. Bien hechas quedan tiernas, casi esponjosas, y la salsa toma el sabor de la carne. Se sirven con arroz blanco, puré o fideos.
La receta está calculada para seis personas, con unas cuatro o cinco albóndigas medianas por plato. El secreto de la textura está en la miga de pan y en no amasar la carne de más.

Albóndigas del tamaño de una nuez grande, de unos 40 g cada una.
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Desmenuzá el pan en un bol grande y cubrilo con la leche. Dejalo unos minutos hasta que se ablande por completo y aplastalo con un tenedor hasta formar una pasta.
Sumá al pan la carne, los huevos, la cebolla rallada, el ajo, el perejil, el queso, la sal, la pimienta y la nuez moscada. Mezclá con las manos solo hasta que todo quede integrado. Amasar de más compacta la carne y las albóndigas salen duras.
Con las manos húmedas, tomá porciones del tamaño de una nuez grande y formá bolitas lisas, sin presionar demasiado. Pasalas apenas por harina. Si tenés tiempo, llevalas a la heladera un rato para que se asienten.
Calentá el aceite en una sartén grande y dorá las albóndigas en tandas, girándolas con cuidado, solo para sellar la superficie. No hace falta que se cocinen por dentro todavía.
En una olla ancha, con un poco del aceite de dorar, rehogá la cebolla y el locote hasta que estén blandos. Sumá el ajo, luego el tomate, el agua, el laurel y el orégano. Salá, llevá a hervor y probá la acidez.
Acomodá las albóndigas en la salsa en una sola capa, que queden casi cubiertas. Tapá y cociná a fuego bajo. En lugar de revolver, sacudí la olla para que no se rompan.
Destapá los últimos minutos para que la salsa espese. Cortá una albóndiga para controlar que no quede rosada en el centro. Dejá reposar fuera del fuego y serví con arroz blanco, puré o fideos.
En la cocina paraguaya hay varios platos con carne molida o bolitas que conviene no mezclar. El so'o yosopy es una sopa de carne molida desleída en el caldo, sin formar bolitas, con cebolla, locote y tomate. El vori vori lleva bolitas, pero son de harina de maíz y queso, no de carne, y se cocinan en caldo de gallina.
Las albóndigas en salsa de tomate son un plato casero de todos los días que en muchas casas se prepara con locote y perejil en la salsa. Rinden bien y se preparan con cortes accesibles.
Poné las bolitas en una asadera aceitada y horneá a 200 °C unos 15 minutos, hasta dorar. Después pasalas a la salsa y seguí igual. Es más limpio y usa menos aceite.
Reemplazá la carne por pollo molido y sumá una cucharada de aceite a la mezcla, porque el pollo es más seco. Se cocinan en salsa en 15 minutos.
Meté un cubito de queso Paraguay en el centro de cada albóndiga y cerrala bien. Al cortarla, el queso sale derretido.
Guardalas en su salsa, tapadas, en la heladera hasta tres días. Se congelan muy bien, crudas o cocidas: crudas, sobre una bandeja separadas y después en bolsa; cocidas, con salsa, hasta tres meses.
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Suele ser por mezcla muy húmeda o por revolver la olla. Escurrí bien el pan remojado, pasá las bolitas por harina, sellalas antes y sacudí la olla en lugar de usar cuchara.
Carne molida, pan remojado en leche, huevo, cebolla, ajo, perejil, sal y pimienta. El queso rallado es opcional y le da más sabor.
Una estimación práctica es de cuatro a cinco albóndigas medianas por adulto como plato principal con arroz o puré. Para chicos, dos o tres.
Sí. Aumentá un poco el pan remojado y dejá la mezcla en la heladera media hora antes de formarlas. Quedan algo más frágiles, así que manejalas con cuidado.
Se pueden cocinar crudas en la salsa, pero conviene dorarlas antes en sartén o en el horno: toman color, tienen más sabor y se mantienen enteras.
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