Vori vori de carne
Reemplazá el pollo por 1 kg de osobuco o carne con hueso y cociná el caldo el doble de tiempo, hasta que la carne se desprenda.
Sopa · Paraguaya
El vori vori, que también se escribe bori bori, es una sopa espesa de pollo con verduras y pequeñas bolitas hechas con harina de maíz y queso Paraguay. Las bolitas se cocinan en el mismo caldo, lo engrosan con el almidón del maíz y le dan esa textura cremosa que hace del vori vori un plato de invierno, de día de lluvia o de recuperación después de una gripe.
La receta rinde seis platos hondos. Primero se arma un caldo sabroso con presas de pollo, después se forman las bolitas y al final se cocinan juntas. Si cocinás para dos o para una familia grande, elegí otra cantidad arriba de los ingredientes.

Porciones generosas de plato principal, estimadas por la redacción.
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Calentá el aceite en una olla grande y dorá las presas de pollo del lado de la piel, a fuego medio, hasta que tomen color. Retiralas y reservalas en un plato.
En la misma olla cociná la cebolla, el locote, el ajo y la parte blanca de la cebollita de hoja hasta que estén blandos. Sumá la zanahoria y el tomate, y cociná unos minutos más.
Devolvé el pollo a la olla, cubrilo con el agua y condimentá con sal, pimienta y comino. Cuando hierva, bajá el fuego y cociná tapado, a borbotón suave, hasta que el pollo esté tierno.
Sacá las presas, dejalas entibiar y desmenuzá la carne sin piel ni huesos. Devolvela a la olla. Separá una taza de caldo caliente para las bolitas.
Mezclá la harina de maíz, el queso, la sal y la grasa. Echá el caldo caliente de a poco y uní con una cuchara y después con las manos, hasta tener una masa húmeda, suave y moldeable, que no se pegue ni se agriete.
Tomá porciones chicas y rodalas entre las palmas hasta hacer bolitas del tamaño de una avellana o una aceituna. Dejalas sobre un plato espolvoreado con harina de maíz para que no se peguen entre sí.
Con el caldo hirviendo suave, echá las bolitas de a pocas y revolvé con cuidado para que no se peguen al fondo. Cociná hasta que estén firmes y el caldo se vea espeso y opaco.
Probá la sal, sumá la parte verde de la cebollita y apagá el fuego. Dejá reposar unos minutos y serví en platos hondos, con perejil picado y un poco más de queso por encima si te gusta.
Las bolitas son el corazón del vori vori. Tienen que ser chicas y parejas, del tamaño de una avellana, para que se cocinen por dentro sin endurecerse por fuera. El queso Paraguay rallado fino funde dentro de la masa y actúa como liga; por eso no conviene reducirlo demasiado.
Un truco de muchas cocinas familiares es mojarse apenas las manos al rodar las bolitas: la superficie queda lisa y no se agrieta durante la cocción. Si armás muchas, cubrilas con un repasador para que no se sequen mientras terminás.
Las dos formas de escribirlo se usan y nombran el mismo plato. El vori vori de pollo es la versión más difundida, pero también se prepara con carne vacuna, con osobuco o solo con verduras para una comida más liviana. La base de bolitas de maíz y queso es la que no cambia.
Reemplazá el pollo por 1 kg de osobuco o carne con hueso y cociná el caldo el doble de tiempo, hasta que la carne se desprenda.
Sumá 300 g de zapallo en cubitos junto con la zanahoria. Se deshace en parte y le da color y un dulzor suave al caldo.
Agregá un huevo a la masa de las bolitas. Quedan más firmes y resisten mejor si vas a recalentar la sopa.
Guardá el vori vori tapado en la heladera hasta tres días. Las bolitas absorben líquido, así que al recalentar sumá agua o caldo y calentá a fuego bajo, revolviendo. No conviene congelarlo: las bolitas pierden textura.
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Con harina de maíz fina, queso Paraguay rallado, un poco de grasa, sal y caldo caliente. Se amasa hasta tener una masa suave y se forman bolitas del tamaño de una avellana.
Por una masa demasiado seca, poco queso o un hervor muy fuerte. Usá caldo caliente para la masa y cociná las bolitas a fuego suave.
Sí, son dos formas de escribir el mismo plato. En los buscadores y en las casas se usan las dos.
Presas con hueso y piel, como muslos y contramuslos, porque dan un caldo más sabroso que la pechuga. Después se desmenuzan y la piel se descarta.
Entre 12 y 15 minutos en caldo hirviendo suave. Están listas cuando se sienten firmes al morderlas y el caldo espesó.
La receta básica no lleva, pero muchas familias suman un chorro de leche y queso al final para hacerlo más cremoso.
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