Crema de yogur con hierbas
Al yogur griego salado sumale ajo rallado, cebollita de hoja picada, aceite de oliva y limón. Sirve como dip para verduras crudas o como salsa para pollo a la plancha.
Merienda · Casera
El yogur griego que se hace en casa no lleva nada raro: es yogur natural al que se le quita buena parte del suero dejándolo escurrir en un lienzo dentro de la heladera. Lo que queda es una crema densa, suave y apenas ácida, que se sostiene en la cuchara y se puede untar.
Con un kilo de yogur natural obtenés alrededor de medio kilo de yogur griego, según cuántas horas lo dejes colar. Funciona con yogur comprado sin azúcar o con el que preparás vos mismo, y el suero que cae abajo también se aprovecha en la cocina.
Estimación de la redacción: un kilo de yogur natural rinde entre 400 y 550 g de yogur griego, según el tiempo de colado.
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Poné un colador grande sobre un bol hondo, de modo que quede un espacio de varios centímetros entre el fondo del colador y el fondo del bol. Forralo con un lienzo de algodón fino, una gasa doblada en cuatro o dos filtros de papel para café.
Si usás lienzo o gasa, mojalo con agua fría y escurrilo bien antes de forrar. Así la tela no absorbe yogur y es más fácil despegarlo al final.
Revolvé el yogur natural para aflojarlo y volcalo en el colador forrado. Cubrí con las puntas del lienzo o con un plato chico, y tapá todo el conjunto con film para que no tome olores de la heladera.
Llevá el bol a la heladera y dejá que escurra sin apretar. A las dos horas tenés un yogur cremoso tipo postre; entre cuatro y seis horas llega a la textura de yogur griego; si lo dejás toda la noche, queda firme como un queso untable.
Pasado el tiempo, levantá el lienzo: el yogur tiene que despegarse de la tela casi en bloque. Si todavía se ve blando y brillante, dejalo una hora más. Volcá el suero del bol en un frasco aparte.
Pasá el yogur griego a un recipiente limpio y batilo unos segundos con una cuchara o un batidor de mano. Queda liso, brillante y sin marcas de la tela. Si lo querés salado, este es el momento de agregar la pizca de sal.
Los dos parten de la misma leche fermentada. La diferencia está en el suero: al yogur griego se le saca buena parte, entonces queda más denso, más cremoso y de sabor un poco más suave, aunque ocupa casi la mitad del volumen original. Por eso rinde menos y en los comercios cuesta más que el natural.
En la cocina esa densidad es una ventaja: el yogur griego no se corta tan fácil en salsas frías, no humedece las tostadas y reemplaza a la crema en muchas preparaciones caseras sin aguar el resultado.
El líquido amarillento que queda en el bol es suero de yogur. Guardado en frasco en la heladera se usa en los días siguientes: reemplaza parte del agua en la masa de pan casero o de pizza, suma acidez a un licuado de fruta y sirve para marinar pollo unas horas antes de cocinarlo.
Si no lo vas a usar pronto, se puede congelar en cubeteras y sacar de a uno cuando haga falta.
Al yogur griego salado sumale ajo rallado, cebollita de hoja picada, aceite de oliva y limón. Sirve como dip para verduras crudas o como salsa para pollo a la plancha.
En vasos, alterná yogur griego, fruta picada y avena tostada en sartén. Terminá con un hilo de miel justo antes de servir para que la avena no se ablande.
Dejalo colar toda la noche con una pizca de sal y obtenés una pasta firme para untar pan casero, con tomate y orégano por encima.
Tapado en la heladera dura unos cinco o seis días. Con el paso de los días puede soltar un poco de suero: batilo de nuevo antes de servir. El suero guardado aparte conviene usarlo dentro de los cuatro días.
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Solo necesitás un colador, un bol y un lienzo o filtros de café. Volcá yogur natural sin azúcar, dejalo escurrir en la heladera entre cuatro y seis horas y listo.
Alrededor de medio kilo, aunque depende del yogur de partida y de las horas de colado. Cuanto más tiempo escurre, menos rinde y más espeso queda.
Sí, siempre que sea natural y sin azúcar, sin gelatina ni almidón en los ingredientes. Los yogures bebibles o saborizados no sirven para este método.
El griego es yogur natural con menos suero: más denso, cremoso y con menos volumen. El sabor base es el mismo, apenas más suave en el griego.
Sí, dentro de la heladera. Queda muy firme, parecido a un queso crema, ideal para untar. Si lo querés más blando, mezclá un poco del suero.
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