Bañados en chocolate
Saltá el coco y sumergí cada alfajor ya armado en chocolate semiamargo fundido; apoyalos sobre una rejilla hasta que la cobertura endurezca.
Postre · Paraguaya
En las casas y confiterías paraguayas, el alfajor de mesa dulce suele ser el de tapitas blancas que se deshacen en la boca, unidas con dulce de leche y con el borde pasado por coco rallado. Lo que le da un acento local a esta receta es el almidón de mandioca, el mismo de la chipa, que ocupa el lugar de la maicena y deja una masa muy fina, arenosa y aromática.
No existe una receta oficial de alfajor paraguayo: cada familia tiene la suya y muchas combinan almidón con maicena. Esta versión rinde unos 24 alfajores medianos, suficientes para una mesa de cumpleaños o para regalar en una caja.
Con cortante de 5 cm salen unas 48 tapitas, es decir 24 alfajores. Con cortante chico, de 3 cm, rinden el doble para mesa de bocaditos.
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En un bol, batí la manteca blanda con el azúcar hasta que esté cremosa y más clara, con batidora o a mano con cuchara de madera. No hace falta que quede muy aireada: solo lisa y pareja.
Agregá las yemas de a una, batiendo después de cada una, y luego la vainilla y la ralladura de limón. Si la mezcla parece cortada, seguí batiendo un minuto más y se une.
Tamizá el almidón con la harina, el polvo de hornear y la sal sobre el bol. Uní con una espátula o con la mano, apenas hasta formar un bollo. No amases: la masa tiene que ser tierna, casi quebradiza, y el amasado la endurece.
Aplaná el bollo en un disco, envolvelo en film y llevalo a la heladera. El frío endurece la manteca y permite estirar sin que la masa se pegue ni se rompa.
Encendé el horno a 170 °C. Estirá la masa entre dos hojas de papel manteca hasta medio centímetro de espesor y cortá discos de 5 cm. Pasalos a una placa engrasada o con papel, dejando un dedo de separación.
Horneá las tapitas en la rejilla del medio hasta que estén firmes al tacto y apenas doradas en la base; arriba tienen que seguir blancas. Si se doran, quedan secas y pierden la gracia.
Recién salidas son muy frágiles. Dejalas enfriar sobre la placa unos minutos y después pasalas con una espátula a una rejilla hasta que estén completamente frías.
Poné una cucharadita generosa de dulce de leche sobre una tapita, cubrí con otra y presioná apenas para que el dulce llegue al borde. Pasá el borde por el coco rallado, girando el alfajor como una rueda.
El almidón de mandioca y la maicena cumplen la misma función en esta masa: reducen la cantidad de harina de trigo y con eso el gluten, para que la tapita se deshaga en lugar de quedar firme como una galleta. En Paraguay el almidón de mandioca está en cualquier despensa porque es la base de la chipa y del mbeju, y muchas reposteras caseras lo usan con naturalidad.
La diferencia se nota poco en el sabor y algo más en la textura: con almidón la tapita es un poco más elástica al morder recién horneada y se vuelve muy tierna al día siguiente. Si solo tenés maicena, usala en la misma cantidad y el resultado será el alfajor clásico de maicena.
En las mesas dulces de cumpleaños y quince años, los alfajores chicos de 3 cm son un clásico que se come de un bocado. Para esas ocasiones conviene hornear las tapitas un día antes, guardarlas en lata y armar la mañana de la fiesta.
Si los preparás para vender o regalar, envolvelos de a uno en papel film o en bolsitas cerradas: así no se secan ni se pegan entre sí, y el coco se mantiene en su lugar.
Saltá el coco y sumergí cada alfajor ya armado en chocolate semiamargo fundido; apoyalos sobre una rejilla hasta que la cobertura endurezca.
Reemplazá el dulce de leche por dulce de guayaba o de mamón pisado, más ácido, y espolvoreá azúcar impalpable encima.
Usá 125 g de cada uno. La masa queda más estable para estirar y las tapitas son igual de tiernas.
Guardalos en un recipiente hermético a temperatura ambiente, en un lugar fresco, hasta cinco días. Las tapitas sin armar duran una semana en lata. En días muy calurosos, conservá los alfajores armados en la heladera.
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Tapitas de masa tierna con almidón de mandioca o maicena, relleno de dulce de leche y borde de coco rallado. No hay una receta única: cada casa ajusta las proporciones.
Sí, en la misma cantidad. La tapita sale igual de tierna, con una textura apenas más elástica recién horneada.
Porque todavía están calientes o porque la masa tiene muy poca harina. Dejalas enfriar sobre la placa antes de moverlas y armá los alfajores solo con tapitas frías.
A 170 °C durante unos 10 a 12 minutos, hasta que estén firmes pero todavía blancas arriba.
Unos 24 alfajores de 5 cm o unos 48 chicos de 3 cm, ideales para mesa dulce.
Las tapitas se pueden hornear hasta tres días antes y guardarse en lata. Armalos el día anterior o la misma mañana.
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