Con cebollita de hoja
Sumá dos cucharadas de cebollita de hoja picada fina junto con el queso. Aporta color y un sabor fresco que combina con el cocido.
Merienda · Casera
La chipa en licuadora es la versión rápida de la merienda: en lugar de una masa que se amasa y se forma a mano, se prepara un batido líquido de almidón de mandioca, huevos, leche, aceite y queso Paraguay que se vuelca en moldes de muffins. En el horno se infla, forma una costra fina y dorada y queda hueca y elástica por dentro, parecida a un pan de queso.
No reemplaza a la chipa tradicional, que tiene otra textura y otro sabor, pero salva una tarde con visitas. Esta receta rinde 24 chipitas de molde chico o 12 de molde de muffin estándar y se prepara en unos diez minutos.
Calculado para moldes de minimuffins. En moldes de muffin estándar salen unas 12 piezas y necesitan unos 5 minutos más de horno.
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Encendé el horno a 200 °C para que esté bien caliente cuando entre la chipa. Engrasá los moldes con aceite o manteca, sin olvidar los bordes, o usá moldes de silicona apenas aceitados.
Poné en el vaso de la licuadora los huevos, la leche, el aceite y la sal. Licuá unos segundos hasta que estén unidos y espumosos. Empezar por los líquidos evita que el almidón se pegue en el fondo de las cuchillas.
Agregá el almidón en dos veces, licuando entre cada una. Si la licuadora se traba, apagala, despegá lo del fondo con una espátula y seguí. Tiene que quedar un batido liso, algo más espeso que el de panqueques.
Sumá el queso y licuá con pulsos cortos, apenas lo necesario para mezclarlo. Si licuás de más, el queso se deshace por completo y la chipa pierde esos puntitos que se doran y dan sabor.
Revolvé el batido con una cuchara antes de servir cada tanda, porque el almidón se asienta en el fondo enseguida. Llená cada molde hasta tres cuartos de su altura: la chipa crece bastante en el horno.
Llevá al horno en la rejilla del medio y horneá hasta que las chipitas estén infladas y bien doradas arriba y en los bordes. No abras la puerta durante los primeros 15 minutos o se desinflan.
Sacá del horno y esperá unos minutos antes de desmoldar: recién salidas están muy blandas por dentro. Pasá un cuchillo fino por el borde si alguna se pega.
La chipa en licuadora es mejor tibia, cuando la costra todavía cruje y el interior está elástico. Servila con cocido, café con leche o tereré a media tarde.
La chipa clásica se hace con almidón, harina de maíz o solo almidón, grasa, queso Paraguay y huevos, amasados hasta una masa firme que se forma en roscas o bollitos. Sale densa, de miga cerrada y con sabor a queso muy marcado. La versión de licuadora es un batido líquido: por eso se infla y queda hueca, como un pan de queso de miga aireada.
Las dos tienen su lugar. La chipa tradicional aguanta mejor el día siguiente y viaja bien; la de licuadora es para comer apenas sale del horno, en una merienda improvisada o cuando no hay tiempo de amasar.
El interior hueco depende de la proporción de líquido. Con 50 ml menos de leche el batido sale más espeso y las chipitas quedan con más miga, parecidas a un bocadito firme. Con la receta tal como está, forman una cavidad en el centro que se puede rellenar con dulce de leche o con jamón y queso.
La temperatura también influye: a 200 °C el vapor se forma rápido y empuja la masa hacia arriba. Si tu horno calienta de más, bajalo a 190 °C en los últimos minutos para que no se quemen los bordes.
Sumá dos cucharadas de cebollita de hoja picada fina junto con el queso. Aporta color y un sabor fresco que combina con el cocido.
Llená los moldes hasta la mitad, poné un cubito de queso Paraguay o de jamón en el centro y cubrí con más batido. Horneá el mismo tiempo.
Funciona igual con leche descremada y 80 ml de aceite. La costra sale un poco menos dorada pero la textura se mantiene.
Guardalas en un recipiente cerrado a temperatura ambiente y comelas en el día. Al día siguiente se endurecen: unos minutos de horno a 180 °C las recuperan. También se puede congelar el batido crudo en los moldes y hornearlo directo del freezer con 5 minutos extra.
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Se licúan huevos, leche, aceite, sal, almidón de mandioca y queso Paraguay hasta tener un batido liso. Se vuelca en moldes de muffins engrasados y se hornea a 200 °C unos 22 minutos.
Casi siempre es por el horno poco caliente o por abrir la puerta al principio. También pasa si el almidón quedó en el fondo del vaso y los últimos moldes tienen menos almidón que los primeros.
No conviene. La harina de maíz no infla ni forma la textura elástica; el almidón de mandioca es el que hace funcionar esta receta.
Sí, en una asadera chica engrasada, con el batido de unos 2 cm de alto. Horneá unos 30 minutos y cortá en cuadrados.
Queso Paraguay, rallado o desmenuzado fino. Si lo querés más intenso, podés combinarlo con una parte de queso rallado duro.
Unas 24 chipitas en moldes chicos o unas 12 en moldes de muffin estándar.
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